Nuestra visión personal del ultraciclismo
Quien confunda el ultraciclismo con esfuerzos titánicos, con rendimiento extremo, con poner el cuerpo al límite o con competición a muerte, está incurriendo en una simplificación.
Al menos en lo que respecta a nuestra filosofía: la de Balutia, la de Al-Ballut y la de los eventos y carreras que nos han inspirado y en los que hemos participado.
El prefijo “ultra” se refiere a las distancias, a la gran cantidad de kilómetros, pero no a la competitividad. Cubrir grandes distancias en un vehículo impulsado únicamente por uno mismo nos conecta con las grandes aventuras de la historia de la humanidad: con exploradores que se lanzaban hacia lo remoto sin saber qué les esperaba; con las novelas de Julio Verne; con el Paris-Dakar original, donde, aun tratándose de vehículos a motor, la autosuficiencia era clave.
Algunos referentes con los que identificarse
También se parece a los primeros años del Tour de Francia, cuando los corredores cubrían enormes distancias cada día, a veces más del doble que ahora, sin coche de equipo ni mecánicos, en carreteras que rara vez tenían asfalto, y entrando en tiendas y bares para reabastecerse a base de vino, tocino y pan.
Si quieres saber más sobre esto, te recomendamos encarecidamente «Plomo en los Bolsillos», de Ander Izaguirre, que narra los inicios del Tour de Francia como carrera, y las peripecias de quienes participaban para intentar terminarlo.
Ultradistancia: ultraexperiencia
El ciclismo de ultradistancia tampoco tiene que ver con llevar la bicicleta más ligera. Se trata de una forma de entender el viaje: una filosofía basada en la resiliencia, la adaptación, la flexibilidad y el control del cuerpo y de la cabeza para llegar más lejos, bajo un reglamento común con el que todos los participantes se comprometen.
Las posibilidades técnicas actuales, sobre todo el GPS, nos permiten acercarnos a la experiencia de viaje de quienes emprendían estos grandes recorridos sin necesidad de ponernos en riesgo. Y como director de un proyecto de ultradistancia, mi mayor deseo es ser capaz de inspirar a que más ciclistas se unan a este tipo de viaje a pedales y se enamoren de la increíble experiencia de pasar largas jornadas sobre la bici, una tras otra, lejos de casa, descubriendo rincones y cruzando horizontes que queden grabados para siempre.
Vale, no es algo para todo el mundo. Pero cada vez más personas descubren que el verdadero viaje está en el camino a recorrer.
Quizá deberíamos escribir más sobre esto.
Porque hay un dicho que dice que lo que no cuentes de ti mismo, otros acabarán contándolo a su manera.
Texto y fotografías actuales: David Molina @davidmolinagrande
Fotografía Tour de Francia 1913: desconocido
A los pedales: César Merás (@cesar_meras) y Antonio Pedrosa (@parchita_velo.cc)
Si quieres venir a Balutia: